- Vendido
METAL PIEL VIII
Referencia: 583-P
Autor Romulo Royo
55.0 x 46.0 cm / 21.65 x 18.11 inch
PINTURA
Tinta, acrílico con aerógrafo y óleo sobre lienzo/canvas.
Formato de 55 x 46 cm (21.65 x 18.11 in).
Año de realización 2010.
Firmado.
Esta obra pertenece a la serie METAL-PIEL, el metal frio adorna estos rostros angelicales, en este caso sus ojos son tachados atrevidamente, sumando y otorgando misterio al personaje. El crítico Fernando Castro del comité asesor del museo de arte contemporáneo Reina Sofia, escribió esto sobre el trabajo de Rómulo Royo:
Ceguera lúcida.
Tengo la impresión de que Rómulo Royo ha sabido dirigir la mirada hacia dentro o que incluso ha materializado la ceguera. Así algunos de los ojos de sus rostros están tachados, negándose la relación con el afuera. ¿Qué sería de la verdad, pregunta Bataille, si no viéramos aquello que excede la posibilidad de ver? La ceguera es la historia de un abandono. Lo más bello pasa a fundirse en los pantanos del recuerdo. Aunque no es, únicamente, la culpa y el dolor lo que aflora en esa imposibilidad para ver, porque la ceguera puede ser un don. La fatalidad del espejo termina por transformar a la impotencia de los ojos en la condición de la videncia. Acaso sea la ceguera, como pretendiera Paul de Man, una forma de la lucidez y la oscuridad pueda propiciar una fértil mirada interior. La pintura o el arte en general está siempre en el umbral, es lo que apenas puede tocarse o, mejor, aquello que marca distancias entregándose a la pura visión. Puede que tengamos que cerrar los ojos para ver. Eso podría suponer que lo que necesitamos es el tacto de lo real ya sea para comprobar que ahí enfrente está una pared o para ver, de otra manera, ese vacío que nos mira. Debemos advertir, con Lacan, que en un cuadro siempre podemos notar una ausencia: la de campo central donde el poder separativo del ojo se ejerce al máximo en la visión. En todo, sólo puede estar ausente y reemplazado por un agujero, que, en alguna medida, es el reflejo de la pupila. Por consiguiente, y en la medida en que establece una relación con el deseo, en el cuadro siempre está marcado el lugar de una pantalla central, por lo cual, ante él, el espectador está elidido como sujeto del plano geometral. Cuando Lacan señala que “lo que se contempla es lo que no se puede ver” alude a la búsqueda del objeto perdido, al circuito óptico y a las pulsiones que están condicionadas por el espejo a través del cual el deseo de ver nos hace presentes las cosas.
Libro Videncia, Velamiento y Ceguera por Fernando Castro Florez.
Muy pocas colecciones como estas podemos preparar durante el año. Hacerlo ha sido un arduo trabajo y un lujo. DARK ROOM es lo más escondido provocador y secreto de los artistas que representamos.
Ya en 1999, hicieron su primer trabajo en colaboración en PROHIBITED, La colección de libros de temática erótica que fue todo un éxito internacional que se ha reeditado a lo largo de los años. Otra de las colaboraciones más reconocidas llegó con el proyecto del gran fresco de la cúpula Medvedev en Moscú en el año 2006, también con temática erótica y alegórica a los temas del arte clásico dentro de este género, recogiendo este trabajo en su libro DOME. Por eso Laberinto Gris ha considerado que esta exposición, abordando los dos autores de nuevo la erótica, era totalmente indispensable.
En la charla debate de preparación para ofreceros la selección, os exponemos algunas de las palabras y razones de los artistas:
Fuera de la retorica actual que nos invade en estos momentos (aunque si exceptuando las desigualdades evidentes) y frente a muchos de esos discursos, que cubiertos con un barniz de “derechos” no hacen más que esconder un nuevo puritanismo creciente día a día (quizás un engaño para procurar que seamos menos libres), incluyendo en esas reivindicaciones una pátina de asexualidad o más bien de reprobación hacia cualquier manifestación de tipo sexual. Reunimos todas estas obras en una selección oscura, hemos querido poner el peso en lo que ha estado presente desde los comienzos del ser humano, desde el matriarcado remoto (ahí tenemos las esculturas de las “diosas de la fertilidad” encontradas diseminadas por el mundo) e inclinarnos claramente hacia esa figura primordial femenina que no es un invento de nuestro siglo. Esa necesidad de igualdad entre humanos no tiene porque ocultar erotismo ni sexo, algo tan evidente, hoy parece peligrar autocensurándonos y descolgando cuadros en los museos.
Sigamos soñando en habitaciones oscuras con lo más perverso y escondido, dejando en incógnita cual es el sexo que portamos cada cual en nuestra mente o bajo la cintura.
Luis Royo & Romulo Royo
Las mujeres no tienen problemas para objetivar los cuerpos que desean. Pero cada mujer sabe lo que es ser ese objeto, ser reducida a un vehículo plano para las fantasías de otra persona en lugar de ser una persona con agencia sexual. No tenemos un campo de juego parejo, y si se les da la oportunidad de expresar el deseo, ya sea por el propio cuerpo o el de otra persona, las mujeres tal vez tengan un tiempo más fácil para recordar cómo es ser el objeto.
Tal vez algún día lleguemos a un punto en el que todas las representaciones de la sexualidad sean tan complejas, con cuerpos expuestos para la excitación o la introspección, pero no para la propiedad.
Elle – Jaya Saxena