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Romulo Royo

SIAMESE XII

2 600 € 

Autor Romulo Royo

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  • 453-P
  • Disponible
95 x 78 x 3  cm
37.40 x 30.71 x 1.18''  inch

PINTURA

Tinta, acrílico y óleo sobre lienzo/canvas.

Formato de 95 x 78 x 3 cm (37.4 x 30.71 x 1.18 in).

Año de realización 2008

Firmado en la parte inferior derecha de la pieza.

 

Publicado en el libro de autor "Siameses", página 41.
De la serie Metal Piel realizada entre 2008 y 2009 han sido expuesta en espacios como el Metelkova Museum, Museo Can Framis, , La 4ª Bienal de Arte Contemporáneo de Moscú, National Museum of Slovenia, Fran Daurel,...
El rostro y la alteridad.
El rostro es lo inapresable de todo retrato, es una epifanía que no se puede nunca englobar. Variación y pequeña diferencia remiten a una repetición de desfondamiento, en la que se puede encontrar una potencia de simulación, esto es, junto a la eficacia del desplazamiento, el desfallecimiento de la apariencia en el disfraz . Puede suceder que el rostro no sea más que el telón de una escena que no se manifiesta más que en entreactos, algo sometido a permanente metamorfosis, pero deshacer el rostro no es nada sencillo, Deleuze nos recuerda que se puede caer en la locura. No es azaroso que el esquizofrénico pierda, al mismo tiempo, el sentido del rostro, del suyo propio y del de los demás, el sentido del paisaje, el del lenguaje y sus significados dominantes. “Deshacer el rostro -se afirma en Mil mesetas- es lo mismo que traspasar la pared del significante, salir del agujero negro de la subjetividad” . Sabemos también que la fantasía gobierna la realidad y que nunca se puede llevar una máscara sin pagar por ello en carne. El Otro puede tener las características de un abismo, de la misma forma que el orden simbólico se encuentra ocultado por la presencia fascinante del objeto fantasmático. “Lo experimentamos cada vez que miramos a los ojos de otra persona y sentimos la profundidad de su mirada” . Conviene tener presente que cuando el sujeto se aproxima demasiado a la fantasía se produce el (auto)borramiento. Queda el arte como aphánisis . La mirada de la Gorgona une, definitivamente, al sueño y a la muerte . No cabe duda de que el rostro alterado es crucial en la obra de Rómulo Royo que pinta como si quisiera evocar, por citar a Valery, que lo más profundo es la piel.
Por Fernando Castro Florez. Critico de arte y asesor del comite del Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofia.

REINAS
Aunque aparezcan a la sombra del rey como mero adorno consorte, las reinas ejercen una gran influencia. De hecho, suelen adquirir mayor relevancia que sus esposos porque, mientras que los reyes tienen poder, las reinas tienen poderes. Pues ante el poder, el mundo sólo obedece; mas ante los poderes, el mundo se transforma.
Hay una reina del amor y otra del pánico. Pero también hay reinas de los deseos incumplidos, de las caricias olvidadas, de los proyectos imposibles, de las miradas perdidas, de los sueños recordados, del dolor oculto y de la respiración contenida. También hay una reina de reinas, que muere con la luna llena y renace con el cuarto menguante.
Discretas, pequeñas, sin corona, pero extraordinariamente influyentes, existen reinas de la vida común y del gesto cotidiano. Hay reinas de los calcetines extraviados, del tropezón sin caída, de las uñas rotas, de los platos desportillados, de las bandejas vacías, de los cajones desordenados y de las sonrisas tristes. Hay incluso una reina sin poderes que sólo sirve para consolar al fracasado.
La corona de las reinas no está hecha de oro y piedras preciosas. La mayor parte se fabrican con un poco de noche y unas gotas de plata. Pero sobre las cabezas femeninas también se encuentran coronas de ojos negros, de pelos de punta, de espinas de tiburón, de alas de escarabajo, de agua de manantial y de labios rojos.
Existe una reina maldita desterrada de todos los reinos. Proscrita desde el principio de los tiempos, ha crecido en soledad y se ha hecho alta como el vuelo del águila y delgada como el aleteo del buitre. Recorre los caminos envuelta en su capa negra, segura de que, más pronto o más tarde, acabará sometiendo al mundo: es su majestad la muerte.
- Fantastic Art 
 

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